Udalbiltza
es un artículo del miembro de la RED VASCA ROJA Xabier de Antoñana publicado en DEIA el 27 de septiembre de 1999.
Udalbiltza
La mejor palabra, hijo mío, es la que está por decir, refranes y consejos maternos en torno de la mesa camilla. Y me mordí la lengua, no dije que no echéis el agua de la presa sin antes preparar los canteros, luego me solté el pelo con mis amigos los concejales de EH de Andosilla, les di la tabarra, como siempre, hasta que no me aguantaron más, me dejaron con la miel en los labios, con razón, y se bajaron a la Ribera, que soy un canso, no paro de contar cosas, y nos despedimos con un Agur y hasta la próxima Asamblea de Electos.
Que no, el nombre no me gusta, y también esto hubiera querido decir y dije en DEIA el jueves, 17, que debería llamarse ‘Asamblea constituyente’ o ‘Cortes Generales’, donde estén representados todos los sectores sociales y no sólo los municipios, pero me corté, tanta gente aturde, siempre me ocurre así, a menos de encontrarme en el frontón de Bergara hasta la bandera y soltar un mítin de los de figurar en los anales de nuestra azarosa historia, Iñaki Aldekoa y un servidor, ¡qué tiempos aquellos!, un vivir intensamente la lucha revolucionaria por la liberación de Euskal Herria, de la cancha saltaban chispas y la gozamos, el bueno de José Luis Elkoro en cabeza de la ilusión abertzale por la independencia, noche inolvidable, como tantas otras en otros tantos frontones del país.
También faltó el ‘Gernikako Arbola’, y nadie le hubiera hecho ascos, que no, que los abertzales de Navarra lo llevamos muy adentro. Digo más: Llega a los partidarios de cualquier tendencia, tanto como el ‘himno a las Cortes’, que nadie discute, incluidos nosotros, el himno de la Nafarroa Osoa que desea cualquier ciudadano y ciudadana que se precie. El ‘Gora ta Gora’ nos deja muy serios y del ‘Arrano Beltza’ hablaremos otro día, que el engaño de las ‘cadenas’ se las trae.
Pecamos de humildes, vamos de pobres por la vida, ¡la eterna canción!, y yo no quiero morirme ni de humilde ni de pobre zarrapastroso. El porvenir está en nuestras manos y ya es hora de hablar con lenguaje propio, sin pensar en qué dirá o qué pensará el adversario. Que no, ni humildes ni pobres, parece que tenemos que andar pidiendo permiso al ocupante hasta para mear, tal que en los tiempos de cuando los padres obligaban a los hijos a hablar castellano por ser lengua de cultos y pudientes. Así andábais, vascongados de perragorda, y nosotros, vascones de pata negra, ¡sin enterarnos de la fiesta!.
Por eso, al salir del Euskalduna sentí que dejaba algo en el escaño, un no sé qué me comía el chofle, un faltar algo en ese histórico acto. Fue como si la Comisión de los 15 miembros elegidos, que contará con nuestro apoyo incondicional, comenzase su andadura sin poder, sin el suficiente poder. Le falta poder, sí, poder. Ese Organismo hay que situarlo, sin reticencias ni complejos, por encima de Juntas y Gobiernos forales. Ahora bien, sin suplantar nada ni a nadie, ceder un palmo cada cual y cada cual en su renque de decisión y gobierno. Udalbiltza debe ser, dije, el máximo Órgano consultivo y de representación a quien dirigirse los Gobiernos extranjeros. Udalbiltza debe ser la rueda motriz del Estado Foral Vasco y cada uno de nosotros, el agua y los cangilones que la muevan.
Nota:Decimos ‘renque’, aunque la Academia trae ‘rengle’.
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